Chile, laboratorio de innovación con sello exportador

Jocelyn Olivari, gerente de Innovación y directora ejecutiva Comité InnovaChile.

En el mundo global, donde la innovación y el talento especializado se han convertido en la moneda de cambio más valiosa, Chile comienza a escribir un relato distinto: el de un país que no solo exporta cobre, vino o salmón, sino también conocimiento, tecnología y capital humano altamente calificado.

La evidencia es clara. Según la última Encuesta Nacional de Innovación, un 53% de las empresas que no innovan identifican la falta de capital humano especializado como la principal barrera. En Chile, apenas el 7% de los doctores se inserta en empresas, frente a casi la mitad en Estados Unidos. Es una brecha significativa, pero también una oportunidad.

Esa es justamente la misión de Corfo hoy: conectar el talento especializado con los desafíos reales de la industria, parafraseando a Jocelyn Olivari, gerenta de Innovación de la corporación en conversación exclusiva con El Industrial. A través del programa Capital Humano para la Innovación, la institución ha logrado insertar profesionales en proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en empresas que carecían de esa capacidad. Entre 2023 y 2024, 72 proyectos fueron financiados, 33 en pymes y 44 liderados por mujeres.

Del laboratorio a los mercados globales

Los resultados son palpables. Empresas como CIAS SpA han abierto cuatro nuevos negocios gracias a la combinación de talento interno con la mirada fresca de un profesional especializado. Liva Company levantó un laboratorio molecular y de I+D, y Pewman Innovation creó un área de Expresión de Proteínas que ya abre puertas en el sector dental y de energías renovables.

Otras startups van incluso más allá: Luyef Biotechnologies, incubada con apoyo de Corfo, hoy trabaja con el think tank internacional The Good Food Institute en biotecnología alimentaria; Altum Lab aplica inteligencia artificial para predecir características de materias primas mineras y ya opera en Perú; y Levita Magnetics desarrolla un sistema quirúrgico magnético que podría revolucionar la cirugía miniinvasiva con un mercado proyectado de hasta 800 millones de dólares hacia fin de década.

Inteligencia artificial y Deep Tech: las cartas fuertes de Chile

La inteligencia artificial (IA) se ha transformado en un motor de cambio: los proyectos vinculados a IA dentro de Corfo pasaron del 7% en 2019 a un 22% en 2024. Minería, salud, agricultura y telecomunicaciones son los sectores donde más se concentra la innovación tecnológica local.

A esto se suma la fuerza del ecosistema Deep Tech chileno. Un estudio del BID revela que el país concentra el 25% del valor de estas startups en América Latina, con un portafolio que supera los 2.000 millones de dólares. Áreas como biotecnología, robótica, materiales avanzados, computación cuántica y tecnologías espaciales ya tienen a Chile en el mapa. Ejemplos hay de sobra: Rocketbot, con automatización robótica de procesos que se autorepara mediante IA; Sequre Quantum, con soluciones cuánticas para ciberseguridad; o Datageo, que aplica inteligencia artificial a procesos críticos de tronadura en minería, información detallada por la vocera de CORFO en entrevista con El Industrial.

El talento como ventaja competitiva

Todo este ecosistema se sostiene en la capacidad de formar profesionales alineados con las tendencias globales. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, las habilidades más demandadas serán inteligencia artificial y big data (+87%), ciberseguridad (+70%) y alfabetización digital (+68%). Chile responde a este desafío no solo con programas de formación técnica, sino también apostando a la inclusión de competencias humanas como la resiliencia, el liderazgo y la creatividad, esenciales en entornos complejos.

Según los datos expuestos por Olivari, las pymes están adoptando estas tendencias con rapidez: desde 2019, un 41% de los proyectos de innovación en IA apoyados por Corfo corresponde a pymes.

Para consolidar su proyección internacional, Chile se conecta a redes globales de innovación. La más relevante es Eureka, una iniciativa intergubernamental que permite a empresas chilenas acceder a proyectos colaborativos de I+D+i con 17 países: Austria, Canadá, Chile, Dinamarca, Estonia, Francia, Alemania, Lituania, Luxemburgo, Portugal, Eslovaquia, Corea del Sur, España, Suecia, Suiza, Turquía y Ucrania. Los llamados actuales abarcan áreas como economía circular, resiliencia ante desastres, tecnologías de aligeramiento y minería sostenible.

“Nuestra participación en la Red Eureka representa una de las alianzas internacionales más estratégicas que hemos establecido para potenciar el desarrollo tecnológico de Chile. Eureka es una iniciativa intergubernamental de apoyo a la I+D+i colaborativo que tiene como objeto impulsar una competitividad de las empresas a través de proyectos consorciados internacionalmente (…) Estos llamados buscan financiar proyectos internacionales de I+D+i ofreciendo cofinanciamiento de hasta $220 millones de pesos para empresas chilenas que formen parte de consorcios internacionales”, detalla Jocelyn Olivari.

De exportadores de cobre a exportadores de conocimiento

El relato que emerge es potente: Chile ya no quiere ser visto solo como proveedor de materias primas, sino como un exportador de innovación, tecnología y talento. Desde la biotecnología alimentaria hasta la cirugía robótica, desde la inteligencia artificial aplicada a la minería hasta la computación cuántica, las ideas nacidas en el país empiezan a cruzar fronteras y abrir mercados.

Para Olivari, el sello del profesional chileno está en la capacidad de adaptarse, de crear soluciones en contextos adversos y de trabajar en equipos multidisciplinarios con mirada global, “algo que diferencia a la innovación chilena y nos permite competir”, finaliza.

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