“El agua más cara es la que no tenemos”

José Sáez, gerente general de Aguas Andinas.

El gerente general de Aguas Andinas, José Sáez, llamó a anticiparse a los efectos del cambio climático y fortalecer la resiliencia hídrica de Santiago. Subrayó que el futuro del agua depende de la coordinación entre Estado, empresas y ciudadanía, la innovación en infraestructura y la legitimidad social de los proyectos que buscan asegurar el suministro para las próximas generaciones.

En el marco del Congreso AIDIS, instancia que reunió a expertos y actores clave del sector sanitario e hídrico, José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, entregó una reflexión profunda sobre el futuro del agua en la Región Metropolitana y los desafíos que enfrenta la industria frente al cambio climático.

“Nuestro proyecto busca anticiparse a los escenarios que estamos viviendo y no retroceder en los estándares que manejamos”, afirmó Sáez, destacando que Aguas Andinas ha estructurado su estrategia en cinco ejes que apuntan a fortalecer la resiliencia del sistema ante eventos como la turbiedad en las aguas cordilleranas, cada vez más frecuentes por las tormentas convectivas.

El ejecutivo recordó que la principal fuente de abastecimiento de Santiago sigue siendo superficial, por lo que las lluvias intensas y el aumento de sedimentos en el río Maipo amenazan la continuidad del suministro. “Cada vez que tenemos tormentas convectivas en la cordillera, quedamos fuera de servicio porque no tenemos tantas plantas lo suficientemente grandes que permitan tratar el volumen de lodo que baja”, explicó.

En esa línea, Sáez enfatizó la necesidad de diversificar las fuentes y utilizar de manera sostenible los acuíferos, que hoy están sobreexplotados. “Estamos sacando más agua del acuífero de la que recibe. No solo la sanitaria extrae, también otros actores con derechos legítimos”, señaló, subrayando que la sostenibilidad del recurso requiere una mirada de largo plazo y soluciones basadas en la naturaleza.

El gerente general insistió en que la velocidad y la claridad normativa son claves para actuar a tiempo. “Ir detrás de una solución cuando el problema ya te golpea la puerta es llegar tarde. Todavía estamos a tiempo como país para tomar decisiones correctas, pero esto requiere que todos los actores se sienten en una mesa y pongan el bien común por sobre los intereses particulares”, sostuvo.

Entre los proyectos emblemáticos, Sáez destacó el Retorno al Maipo, una iniciativa que busca devolver parte del agua tratada al cauce natural, optimizando su uso y garantizando eficiencia hídrica para los próximos 20 a 50 años. “Es el proyecto más eficiente para la región metropolitana, pero exige acuerdos y visión compartida”, dijo.

Asimismo, recordó que obras como los Megaestanques de Pirque y la batería de pozos han sido fundamentales para garantizar el suministro en emergencias, pero advirtió que “esto no se resolverá solo, no es una problemática sectorial, es de carácter nacional”.

Sáez también abordó el rol de la legitimidad social, destacando que hoy ningún proyecto puede prosperar sin diálogo con las comunidades. “No podemos solos. Antes bastaba con ponerse de acuerdo entre autoridades y empresas; hoy necesitamos construir capital social y confianza”, explicó. En ese marco, valoró la colaboración con otros sectores, especialmente el agrícola, para mejorar la eficiencia de los canales y optimizar el uso del agua.

Respecto a la comunicación con la ciudadanía, reconoció que el desafío está en traducir los conceptos técnicos en mensajes simples y comprensibles. “Nos cuesta imaginar un escenario en que la comunidad entienda el modelo si a veces a nosotros mismos nos cuesta. Por eso hemos decidido romper el diálogo hacia adentro y salir a contar lo que hacemos, con transparencia”, afirmó.

Finalmente, Sáez sintetizó el compromiso de la compañía en una frase que refleja la urgencia del momento: “El agua más cara es la que no tenemos. Debemos implementar soluciones a tiempo para evitar consecuencias críticas”.

Concluyó reiterando que la sostenibilidad del agua en Santiago y en todo Chile solo será posible si Estado, empresas y ciudadanía actúan coordinadamente, entendiendo que garantizar agua segura, saludable y de calidad no es solo una tarea técnica, sino también una responsabilidad social y generacional.

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