Entrevista a Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura

La agricultura chilena consolida su peso con exportaciones sobre los US$ 20.000 millones.

Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, analiza el sólido desempeño del agro chileno en 2024 y las proyecciones para 2025 en conversación con El Industrial.

En un contexto marcado por la incertidumbre económica global, la agricultura chilena ha demostrado una resiliencia notable y un dinamismo que contrasta con el lento crecimiento del resto de la economía. Así lo aseguró el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, en una entrevista exclusiva con el equipo de El Industrial, en la que detalló las principales cifras, desafíos y proyecciones del sector.

Según Walker, el Producto Interno Bruto (PIB) agrícola chileno creció casi un 7% en 2024, muy por encima del PIB general del país, que se ubicó entre 2,4% y 2,6%. Esta diferencia evidencia el peso específico que ha ganado el sector en el entramado productivo nacional. “El PIB agrícola superó el 6%. Casi triplicó el crecimiento económico de Chile”, afirmó.

El presidente de la SNA destaca también la contribución de la agricultura al comercio exterior. En 2024, Chile superó por primera vez los 100.000 millones de dólares en exportaciones, y de ese total, el sector silvoagropecuario aportó cerca de 20.000 millones de dólares. Dentro de este bloque, la agricultura aportó 1.500 millones, mientras que el sector silvícola sumó otros 6.500 millones.

Pero el dato más revelador es el de las frutas frescas y secas de exportación, que alcanzaron los 8.200 millones de dólares, convirtiéndose en el segundo grupo de productos más exportados del país después del cobre. En términos individuales, la cereza se posicionó como el tercer producto de exportación, solo por detrás del cobre y los salmones. «Esto es un hito», subrayó Walker.

Un sector intensivo en empleo y estratégico para el desarrollo

La agricultura no solo aporta cifras destacadas en exportaciones, sino también en empleo. Según Walker, el sector genera cerca de dos millones de empleos en el país y representa un 3% del PIB chileno. Sin embargo, si se incorporan los servicios vinculados directa o indirectamente a la agricultura, ese porcentaje se eleva al 11%, lo que confirma su carácter estratégico para el desarrollo económico y social.

“La agricultura es intensiva en mano de obra, y su rol como generadora de empleo es fundamental en las regiones”, explicó Walker, agregando que esta característica es clave para mantener el arraigo rural y evitar la migración masiva hacia las ciudades.

Financiación y obras hídricas: desafíos estructurales

Pese a las buenas cifras, Walker advierte que el sector enfrenta importantes desafíos estructurales, entre ellos el financiamiento, la modernización de la infraestructura hídrica y la apertura de nuevos mercados. En cuanto al financiamiento, la banca ha destinado más de 13.000 millones de dólares al sector agrícola, cifra que, según el dirigente, debe seguir aumentando para garantizar la sostenibilidad de la actividad.

“El gran desafío es que el Banco del Estado y Corfo tengan mayores líneas y mejores condiciones para financiar a los productores”, señaló. Asimismo, apuntó a la necesidad de incrementar los recursos destinados a la Ley de Riego (18.450), recordando que un 40% de la superficie agrícola chilena aún no cuenta con riego tecnificado.

En este contexto, Walker considera esencial retomar la construcción de grandes obras como embalses, desaladoras y obras de infiltración de acuíferos, así como tecnificar el riego existente. “Producir alimentos es transformar el agua en alimento”, afirmó con énfasis.

Apertura comercial en tiempos de tensiones globales

Chile, con más de 34 tratados de libre comercio firmados, es uno de los países más abiertos al mundo. Esa apertura ha sido clave para el éxito exportador del agro, pero también lo expone a las tensiones comerciales y geopolíticas. “Nos preocupa la guerra comercial, lo que ocurre en Ucrania, en Medio Oriente, y también la crisis argentina. Todo eso genera volatilidad”, advirtió Walker.

En particular, mencionó los efectos negativos de los aranceles impuestos por Estados Unidos a ciertos productos agrícolas chilenos, como los salmones, uvas de mesa, cítricos y berries. “No sabemos cómo va a evolucionar. Estados Unidos es nuestro segundo socio comercial, con 15.000 millones de dólares en exportaciones”, recordó.

No obstante, valoró los esfuerzos del gobierno chileno por mitigar estos impactos. “Estamos en contacto permanente con la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Claudia Sanhueza. Una delegación chilena se encuentra en Estados Unidos negociando el tema arancelario”, confirmó.

Además, Chile ha firmado nuevos acuerdos como los CEPA con India y Medio Oriente en 2024, y proyecta abrir mercados en el sudeste asiático (ASEAN), el norte de África y otras regiones estratégicas.

La sostenibilidad como apuesta de futuro

Uno de los pilares estratégicos hacia el futuro, según Walker, es consolidar a Chile como una potencia ecoalimentaria, promoviendo una agricultura sostenible, con baja huella de carbono y agua, y con estándares de trazabilidad e inocuidad cada vez más exigentes.

“El consumidor del futuro valorará más cómo se produce que cuánto se produce. Debemos avanzar hacia una agricultura de origen consciente”, afirmó. En ese sentido, la SNA trabaja para concientizar a los agricultores sobre la rentabilidad y el valor estratégico de adoptar prácticas sostenibles.

Proyecciones 2025: moderación tras el auge

De cara al 2025, Walker estima que el crecimiento del sector agrícola se moderará a cerca del 2%, tras un año excepcional. Esta proyección se debe, entre otros factores, a que el cálculo del PIB agrícola considera los precios de la temporada anterior, que fueron menos favorables que los de hace dos años. Sin embargo, aclara que el promedio de crecimiento del sector durante los últimos dos años seguirá estando por encima del promedio nacional.

Finalmente, Walker llamó a que la diplomacia haga su parte: “Esperamos que haya paz en el mundo, estabilidad en los precios de los commodities y del tipo de cambio. Eso es fundamental para que la agricultura chilena pueda seguir creciendo”.

US$ 100.000 millones

en 2024 en exportaciones.

US$ 8.200 millones

en exportaciones de frutas secas y frescas.

3% del PIB

representa el sector agrícola.

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